Fernando González Lucini,
En la fotografÃa Luis GarcÃa Gil, autor del libro.
En este “cuelgue” voy a presentar el contenido y la historia de un libro que tiene dos protagonistas que son igualmente importantes, aunque tan solo uno de ellos aparezca retratado en la cubierta.
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Es un “cuelgue” que debÃa haber escrito hace tiempo, pero que se ha ido retrasando porque cuando me llegó el libro que voy a comentar tomé la decisión de no decir nada sobre él hasta que lo hubiera leÃdo completo –incluida la letra pequeña de sus más de 400 citas a pie de página–…; y entero significa desde la primera palabra escrita por el autor que es “Joan” –página 19–, hasta la última que cierra el apartado de “agradecimientos”, o sea la pagina 435.
 Cumplida la tarea, ahà va lo que pienso:
 El “primer protagonista” de este libro se llama Luis GarcÃa Gil, joven escritor gaditano al que admiro profundamente.
 Solamente él –y muy pocos escritores como él–, podrÃa haber hecho un libro como el que hoy voy a comentar: “Serrat. Cantares y huellas”; afirmación que formulo sin la menor duda basándome en los siguientes hechos y circunstancias que me son sobradamente conocidos.
El primero de esos hechos es que Luis GarcÃa Gil siente “pasión por la literatura”; ama la literatura y hace literatura con apasionamiento. Cuando pienso en él –hijo del grandÃsimo poeta gaditano José Manuel GarcÃa Gómez– no puedo dejar de pensar en una expresión de Jean-Paul Sartre que define muy bien quien y como es Luis: «Nacà de la escritura… Escribiendo existÃa y existÃa para escribir; y si decÃa “yo”, eso significaba yo que escribo».
“Pasión por la literatura” que a Luis le llevó –cómo no– a la aproximación, al conocimiento y al amor hacia la “canción, llamémosla de autor” a la que viene dedicando parte importante de su aventura literaria: Serrat, Jacques Brel o el inigualable Atahualpa Yupanqui.
 El segundo hecho a que antes hacÃa referencia –que hace de Luis GarcÃa Gil un escritor único para reflexionar sobre una obra como la de Serrat– es que se trata de un hombre que escribe a corazón abierto; es un escritor con alma que te permite –no sé si queriéndolo o no– escuchar y sentir sus latidos a través de su escritura… Para poder hablar de poetas o de canciones, o se es asà –como Luis–, o se es un cronista redicho, aburrido y “repugnantemente racionalista” que siempre está intentando robarle protagonismo al personaje de quien escribe, y que, al menos a mÃ, no me interesa para nada.
 En tercer lugar, y por último, Luis GarcÃa Gil es un escritor que trabaja con una extremada seriedad; un hombre que, cuando se enfrenta a la creación de libros como el que estoy comentando, se entrega a la investigación como “previo” a la escritura; un creador sistemático, analista hasta la saciedad, autoexigente y profundo…., un escritor profundo que escribe con una extraordinaria sencillez y con una literatura atrayente y motivadora, cualidades nada fáciles en quienes publican “ensayos” como a los que él se enfrenta.
 El segundo protagonista del libro que estoy comentando es Joan Manuel Serrat –que es quien aparece fotografiado en la cubierta–.
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| Joan Manuel Serrat |
Juan Manuel Serrar es un magnÃfico “creador de canciones” –“cantautor”, si me lo permite–, reconocido internacionalmente, y, considerado, al menos desde mi punto de vista, como uno de los más importantes compositores e intérpretes de canciones en lengua española y, por supuesto en catalán.
 Serrat, con más de cuarenta y tres discos grabados, es también un apasionado por la literatura que atesora sesibilidad y capacidad para emocionar a raudales; lo fue desde siempre.
 Ha musicalizado y cantado a nuestros mas grandes poetas y es un magnÃfico poeta que domina, como pocos, lo que podrÃamos calificar como la “literatura popular” –que por “popular” no deja de ser “gran literatura”–; literatura con la que podemos encontrarnos –como dijo Lorca– «sentada en el quicio de la puerta en las madrugadas frÃas, o en el agua de una fuente; subida en la flor de un olivo, o puesta a secar en la tela blanca de una azotea».
Pues bien, estos dos personajes un dÃa se encontraron y felizmente decidieron colaborar en la creación de un libro al que han titulado “Serrat. Cantares y huellas”. Serrat le ofreció a Luis la narración de su vida, sus sentimientos, sus canciones, sus historias… Luis le ofreció a Serrat su bien hacer como investigador y escritor serio y sistemático, su tiempo –puedo imaginarme la grandÃsima cantidad de horas dedicas por Luis a este libro– y sobre todo su pasión, con lo que la pasión conlleva de atracción, respeto, entrega y generosidad. Intercambio del que surgió el libro que atesora esta cubierta:
Nos encontramos ante un libro sencillamente extraordinario y aleccionador… Obras como esta son las que se merecen nuestros grandes creadores. (Mis felicitaciones a Editorial Milenio por haber asumido y hecho posible esta iniciativa).
Libro extraordinario sobre todo –aparte de por lo bien que está escrito– porque se trata de un libro del que se pueden hacer varias lecturas. No puedo ahora entrar en el detalle de cada una de esas lecturas, me limitaré a enunciarlas:
En “Serrat. Cantares y huellas” podemos adentrarnos en una lectura “biográfica” del cantor catalán que un buen dÃa decidió hacer real su ciudadanÃa universal,
En segundo lugar, en este mismo libro, podemos hacer una lectura del contenido de sus canciones en varias perspectivas: desde la perspectiva sentimental –latidos, emociones y sentimientos que las hicieron nacer y las mantienen vivas– y desde la perspectiva histórica –siempre he afirmado y defendido que las canciones tienen historia y que esa historia las resignifica, las llena de sentido y hasta las hace más hermosas.
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| Joan Manuel Serrat y Luis GarcÃa Gil |
Una tercera lectura posible de “Serrat, Cantares y huellas”, es la estrictamente literaria en lo que se refiere a la variedad de canciones que Serrat ha compuesto sobre textos de nuestros grandes poetas. Lectura fundamental que aprovecho para reivindicar la urgente necesidad de que las escuelas o centros educativos abran de par en par sus puertas, y sus ventanas, a la literatura cantada.
Una cuarta lectura es la histórica, las canciones de Serrat y el libro de Luis GarcÃa Gil hacen una aportación magnÃfica y singular a la historia de un tiempo y un paÃs; nos ofrecen algunas huellas de nuestra historia imprescindibles para activar la memoria contra el olvido.
Y concluyo, porque me estoy alargando demasiado. Hay una quinta lectura en este libro que para mà es extraordinariamente valiosa, me refiero a la lectura ética. En “Serrat. Cantares y huellas” se desarrolla toda una gran lección y un gran testimonio de la “ética democrática y solidaria” que tanto Joan Manuel, como Luis, vienen practicando, desde siempre y que ahà queda como un referente esperanzador. Habiendo seres humanos como ellos merece la pena seguir confiando en el futuro.





Este no solo es un artÃculo interesante para serratianos, sino que aporta una información valiosa, escrito de forma que de por sà resulta agradable, y deja sembrada la tentación de poder tener acceso a adquirirlo para leerlo. Confieso que no creo, o no quiero tener esperanzas de que sea editado en Uruguay para no decepcionarme esperando y ver que no sale. Espero que los que sà puedan comprarlo, lo disfruten, y si quieren o pueden nos hagan algún comentario.Se me ocurre una posibilidad, serÃa que mi amiga pudiera traérmelo cuando venga de Sevilla a Uruguay, en diciembre.
Este no solo es un artÃculo interesante para serratianos, sino que aporta una información valiosa, escrito de forma que de por sà resulta agradable, y deja sembrada la tentación de poder tener acceso a adquirirlo para leerlo. Confieso que no creo, o no quiero tener esperanzas de que sea editado en Uruguay para no decepcionarme esperando y luego ver que no sale. Espero que los que sà puedan comprarlo, lo disfruten, y si quieren o pueden nos hagan algún comentario.Se me ocurre una posibilidad, serÃa que mi amiga pudiera traérmelo cuando venga de Sevilla a Uruguay, en diciembre.