Fragmento extraído del libro “Serrat, canción a canción”
García Gil, Luis
“Serrat, canción a canción”
Barcelona : Ronsel, 2004
“En los años 40 y 50 las amas de casa tarareaban coplas mientras hacían las camas, tendían la ropa o preparaban la comida. La propia madre de Serrat cantaba aquellas coplas como el propio cantautor ha recordado: “También mi madre cantaba mientras hacía las cosas de la casa: ella era de cantar y de llorar por los muertos de la familia en la guerra. Antes ibas caminando, por la calle y los que estaban trabajando en un andamio cantaban, la mujer que estaba limpiando cantaba. Hoy, sólo cantan los cantores”
La copla le vino a Serrat heredada de su propio ámbito familiar. Si el tango le llegará por su padre, la copla le será trasmitida por su madre, con quien acudirá en su infancia en numerosas ocasiones al gallinero del Teatro Calderón de Barcelona: Allí tendrá la oportunidad de ver en directo a Concha Pique, que será una referencia fundamental que marcará distancias con la educación musical qe han recibido los otros componentes de la canción catalana.


“Desamor” se suma a otra serie de canciones que Serrat le ha dedicado a la ruptura amorosa. En todos estos casos ha predominado el relato homodiegético en el que el narrador de la experiencia amorosa ha formado parte del relato. Unas veces el narrador se implica desde la primera persona en los hechos que está contando y otras, como sucede en “Desamor”, narra desde una distanciadora tercera persona en el rol de observador del devenir de una pareja. 
